Pese a que desde hace mucho tiempo el trabajo doméstico ha sido una de las mayores aportaciones a la economía de los países, principalmente por parte de las mujeres, éste sigue sin ser reconocido como merece. Por ello, desde 1983 se decide instaurar el 22 de julio como el Día Internacional del Trabajo Doméstico.
El trabajo doméstico es entendido como el conjunto de actividades que se realizan en todos los hogares de manera cotidiana y que garantizan el bienestar y el desarrollo de los integrantes de la familia. Este tipo de trabajo incluye actividades para el mantenimiento del hogar, tales como elaboración de alimentos, cuidados de higiene y de la salud, atención a niños y niñas y a personas enfermas y ancianas.
Actualmente la situación en materia de trabajo doméstico no remunerado es muy grave en México y el mundo. En nuestro país se tienen registros de que entre los principales problemas que enfrentan las trabajadoras domésticas se encuentra la explotación, la falta de servicios médicos, vacaciones, jubilación y el acoso sexual por parte de sus patrones e incluso integrantes de la familia del hogar donde trabajan.
En relación al tiempo que mujeres y hombres en nuestro estado destinan a este tipo de trabajo se presenta una relación de tres a uno, en donde ellas destinan 21.2 horas a la semana a estos trabajos mientras que ellos dedican 7.4, esto según datos arrojados por el Diagnóstico socio-demográfico y de salud, coordinado por la socióloga Esperanza Tuñón Pablos. Esta relación de tiempo es una prueba de que en la sociedad actual siguen en práctica los roles tradicionales de “hombre-proveedor” y “mujer-ama de casa”.
Es importante señalar que el trabajo que realiza el ama de casa ayuda a la economía familiar del hogar, ya que en la mayoría de los casos no se contrata a una persona ajena para realizar tales actividades y el tiempo destinado a las mismas es prolongado. Incluso, se ha llegado a estimar que, a nivel nacional, el trabajo doméstico contribuye con hasta un 17 por ciento del producto interno bruto del país, según cifras obtenidas en el Diagnóstico antes citado.
Dado que todas estas actividades no son remuneradas ni suficientemente valoradas, aun por los propios integrantes de la familia, el Instituto Estatal de las Mujeres hace un exhorto para que tanto mujeres como hombres valoren este trabajo, que si bien se ha normalizado con el paso de los años, implica una serie de esfuerzos que lleva a las mujeres a tener que vivir a diario una triple jornada, pues cada vez son más las féminas que desarrollan un trabajo fuera del hogar, adicional al de casa y que en ocasiones se suma al tiempo que algunas destinan al estudio.
Fuente: Instituto de las Mujeres de Tabasco
El trabajo doméstico es entendido como el conjunto de actividades que se realizan en todos los hogares de manera cotidiana y que garantizan el bienestar y el desarrollo de los integrantes de la familia. Este tipo de trabajo incluye actividades para el mantenimiento del hogar, tales como elaboración de alimentos, cuidados de higiene y de la salud, atención a niños y niñas y a personas enfermas y ancianas.
Actualmente la situación en materia de trabajo doméstico no remunerado es muy grave en México y el mundo. En nuestro país se tienen registros de que entre los principales problemas que enfrentan las trabajadoras domésticas se encuentra la explotación, la falta de servicios médicos, vacaciones, jubilación y el acoso sexual por parte de sus patrones e incluso integrantes de la familia del hogar donde trabajan.
En relación al tiempo que mujeres y hombres en nuestro estado destinan a este tipo de trabajo se presenta una relación de tres a uno, en donde ellas destinan 21.2 horas a la semana a estos trabajos mientras que ellos dedican 7.4, esto según datos arrojados por el Diagnóstico socio-demográfico y de salud, coordinado por la socióloga Esperanza Tuñón Pablos. Esta relación de tiempo es una prueba de que en la sociedad actual siguen en práctica los roles tradicionales de “hombre-proveedor” y “mujer-ama de casa”.
Es importante señalar que el trabajo que realiza el ama de casa ayuda a la economía familiar del hogar, ya que en la mayoría de los casos no se contrata a una persona ajena para realizar tales actividades y el tiempo destinado a las mismas es prolongado. Incluso, se ha llegado a estimar que, a nivel nacional, el trabajo doméstico contribuye con hasta un 17 por ciento del producto interno bruto del país, según cifras obtenidas en el Diagnóstico antes citado.
Dado que todas estas actividades no son remuneradas ni suficientemente valoradas, aun por los propios integrantes de la familia, el Instituto Estatal de las Mujeres hace un exhorto para que tanto mujeres como hombres valoren este trabajo, que si bien se ha normalizado con el paso de los años, implica una serie de esfuerzos que lleva a las mujeres a tener que vivir a diario una triple jornada, pues cada vez son más las féminas que desarrollan un trabajo fuera del hogar, adicional al de casa y que en ocasiones se suma al tiempo que algunas destinan al estudio.
Fuente: Instituto de las Mujeres de Tabasco