
La violencia es más fuerte cuando las mujeres la viven en soledad, mencionó la directora del Instituto de las Mujeres de San Luis Potosí (IMES), Teresa de Jesús Mendoza Rivera, al entregar reconocimientos de participación a mujeres que formaron parte del Grupo de Terapia “Mujeres en Espejo”, sesiones guiadas por psicólogas del Instituto.
La titular del IMES reconoció el esfuerzo y el interés manifiesto de las asistentes, que concluyeron en el grupo de terapia, “quienes se vieron reflejadas ante las situaciones que vivieron de violencia de pareja y que a través de los temas como violencia, género, autoestima, asertividad, toma de decisiones, derechos humanos de las mujeres, relación de pareja, hijos, hijas entre otros, con el objetivo de deconstruir la violencia e ideas que la sostienen, salir del aislamiento social y psicológico que padecieron”.
Mencionó que “Mujeres en Espejo” es un espacio alternativo de contención y apoyo mutuo donde las mujeres que acaban de finalizar estas sesiones de terapia compartieron sus emociones originadas por la violencia y decidieron acudir al Instituto de las Mujeres para buscar la opción para salir de ella a través de la reflexión colectiva y de encontrar la alternativa de establecer vínculos donde la violencia no sea el instrumento de relación, las sesiones de cada grupo se realizaron una vez a la semana por dos horas y el 5 de abril inició otro grupo.
Teresa de Jesús Mendoza Rivera destacó que a través de las sesiones, las mujeres constataron que en la relación de pareja debe existir confianza, respeto, comunicación, libertad, acuerdo mutuo, igualdad, comprensión y aceptación.
La Titular del IMES mencionó que las asistentes detectaron las diferentes fases del ciclo de violencia que padecieron en pareja, como la de tensión, que inicia con pequeños actos violencia que son minimizados por quien los recibe; la segunda fase de agresión, el agresor descarga la tensión con agresiones físicas, psicológicas o sexuales en forma extrema, casi siempre golpea a la mujer y considera que con esto le da una buena lección, se pierde toda forma de comunicación y entendimiento.
Y la tercera fase, la denominada “Luna de miel”, en donde urge que la mujer pida ayuda, aquí el agresor se arrepiente, pide perdón y jura que nunca volverá a portarse mal, esta fase hace más difícil que la mujer termine con la relación. Sin embargo, los momentos de tensión son más frecuentes y el agresor se arrepiente cada vez menos y en donde la mujer ya debe buscar ayuda ante la situación, ya que expone su vida e incluso la de sus hijos e hijas. Ante esta situación las mujeres que participaron en el grupo de terapia saben que la violencia familiar es un delito y son ellas mismas quienes deciden vivir o poner un alto ante esta situación.
Por último, dio a conocer que de acuerdo a reciente análisis de los diagnósticos sobre las causas, efectos y expresiones de la violencia en los hogares de la zona conurbada de San Luis Potosí y Soledad de Graciano Sánchez, microrregión Huasteca Centro, Media Oeste y Altiplano Este, aportó que en la capital y en Soledad de Graciano Sánchez 72 de cada 100 mujeres están viviendo violencia familiar, de pareja y el 96.11 por ciento sufrió violencia emocional, mientras que el 23.80 por ciento de violencia sexual.
Fuente: Instituto de las Mujeres de San Luis Potosí